lunes, agosto 31, 2009

BRICHERISMO, IRONÍA Y CONMOCIÓN EN CAZADOR DE GRINGAS


Por Jorge Ladino Gaitán Bayona
(Universidad del Tolima, Colombia
jlgaitan@ut.edu.co)


Mario Guevara Paredes, nacido en Cusco en 1956, es una figura destacable en el campo cultural y literario del Perú. Ha publicado los libros El desaparecido (1988), Fuego del sur, tres narradores cusqueños (1990) y Cazador de gringas y otros cuentos (1995), obra narrativa con cuatro ediciones hasta el 2003. Además de haber sido ganador y finalista en varios premios regionales y nacionales de cuento, ha fundado y dirigido Origen, revista de arqueología y Siete culebras, revista andina de cultura. Esta última con 26 números a la fecha da cuenta de su tenacidad por sostener un proyecto cultural que desde 1991 hasta el presente ha generado un espacio crítico y de reflexión no sólo de la literatura y el arte peruanos, sino también de las más variadas tendencias latinoamericanas. En un contexto donde muchas revistas por falta de apoyo económico no alcanzan a pasar de unos pocos números, siempre será loable encontrar que alguien le apuesta a una que se mantiene en el tiempo y contribuye a la interculturalidad.

Académicos como Mario Pantoja (Universidad San Antonio Abad de Cusco) y Eduardo González Viaña (Universidad de Berkeley en Estados Unidos) destacan de Mario Guevara sus logros en el cuento urbano, como también el traslado de la realidad a la ficción del brichero, personaje popularizado luego en el teatro, cine e incluso obras de otros autores peruanos. El brichero es una suerte de gigoló y latin lover que asumiendo características e imaginarios en torno a su pasado inca aprovecha su discurso y la supuesta autoridad de su sangre milenaria para atraer turistas de otras latitudes que a cambio de su compañía le otorgan dinero, confort y placer sexual en su paso por Cusco y tierras peruanas. La entrada a la ficción de este personaje peculiar se dio con la publicación del cuento “Cazador de gringas”, escrito en 1989, luego publicado en Origen, revista de arqueología y en Fuego del sur hasta finalmente figurar en el libro de cuentos del mismo nombre.

“Cazador de gringas” es un cuento que seduce por la contundencia de la anécdota, el final sorprendente, el humor, la ironía, un tono confidencial de un narrador intradiegético cuya historia envuelve al lector. En dicho cuento un brichero cuenta su modus operandi a un tú que podría ser el lector, pero que en definitiva es la autoridad policial, luego de cautivar a una sicóloga nórdica que en pleno acto sexual afloró en neurosis y en medio de gritos y agresiones lo condujo a darle un golpe que la dejó inconsciente para finalmente, por culpa del bullicio desatado, ser violentamente detenido por la policía. El cazador cazado en medio de su fracaso e incertidumbre da cuenta en su relato de las destrezas de un brichero (simular ser heredero de un conocimiento ancestral de los incas, estar al acecho en sitios arqueológicos donde merodean gringas y extranjeras, saber inglés y dominar no únicamente bailes típicos cusqueños sino también salsa y rock), del mismo modo, de las situaciones de miseria y abandono institucional a las que se ven sometidos variados habitantes cusqueños, la mayoría indígenas y mestizos quienes dependen del dinero foráneo. Junto con éste cuento, otro del libro Cazador de gringas y otros cuentos, titulado “Guía para turistas” (mordaz, irónico y demoledor en su expresión) sugieren que una es la imagen turística que tiene el extranjero de Cusco, la ciudad patrimonio de la humanidad por Machu Pichu y variados santuarios, pero otra más real y dolorosa (que nunca mostrarían los videos y agencias de viajes) es la que aflora de una ciudad donde la mendicidad es palpable. Es a esa extranjera que acaso presumirá de conocer una maravilla del mundo, la que se toma una foto a cambio de un nuevo sol (la moneda peruana) o un dólar con unos indígenas al lado de una llama a la que el brichero intenta sacar dinero seduciéndola con su conversación e imagen que funde rasgos indígenas con vestuarios y poses globalizadas. Es un personaje astuto, en cierta forma pícaro creado por la propia realidad social y económica peruana: “Ahora que se convenció de mi inocencia y de lo jodido que es ganarse la vida en este país, no dudará en dejarme en libertad señor comisario” (Guevara Paredes, Mario. Cazador de gringas y otros cuentos. Perú: Editorial San Marcos, 2003, cuarta edición).

La figura del brichero se ha tornado recurrente en la literatura peruana. Como indica Mario Guevara, “otros escritores abordaron la temática del brichero. En cuentos y novelas apareció este personaje: "Buscando un inca", cuento, 1993, de Luis Nieto Degregori; Inka trail, novela, 1997, de Oswaldo Chanove; Noche de cuervos, novela, 1999, de Raúl Tola; Bajada de reyes, novela, 2001, de Miguel Arribasplata; La morada del hastío, novela, 2001, de Carlos Rengifo; "La danza de la lluvia", cuento, 2002, de Jorge Flores Aybar y La Orgía del moro, novela, 2002, de Luis Gallegos” (Guevara Paredes Mario, “Bricherismo”, entrevista de Vicente Revilla. En: http://www.gowanusbooks.com/guevara-interview-span.htm ).

Los once relatos que integran el libro Cazador de gringas y otros cuentos vehiculan desde su amenidad, la expresión sencilla pero evocadora, el dominio de la segunda persona que genera mayor compenetración entre la historia y el lector, una mirada desencantada sobre la pobreza peruana, la corrupción de la justicia (los cuentos “Patrick” y “El parecido”) y la difícil supervivencia de tantos seres a quienes la mirada ajena apenas valoran en su exotismo, color local y atractivo turístico. Se trata de cuentos que entretienen, pero a la vez cuestionan el status quo, la indiferencia y la situación social cusqueña. Aquí, como diría Kundera, importa explorar artísticamente la existencia en relación a su contexto, en tanto “el hombre y el mundo están ligados como el caracol y su concha” (Kundera, Milan, El arte de la novela. Barcelona: Tusquets Editores, 2004, 47).



Referencia de publicación:

Gaitán Bayona, Jorge Ladino (2009). “Bricherismo, ironía y conmoción en Cazador de gringas”. En: Facetas, cultura al día, del diario El Nuevo Día, domingo 30 de agosto de 2009, p. 2.